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Mundo de los Microbios

Mundo de los Microbios - Episodio 71

A continuación: el etanol y la intolerancia a la lactosa, el efecto de la sal y Helicobacter pylori, el MRSA en la frontera, y la bioaumentación del petróleo flotante.

El etanol y la intolerancia a la lactosa

Cuando una empresa fermenta una inmensa cantidad de maíz para fabricar etanol como combustible pueden producirse grandes pérdidas económicas a causa de un simple problema.

Ken Bischoff, microbiólogo del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, afirma que cuando las bacterias del ácido láctico invaden un tanque de fermentación de maíz hay que solucionar el problema inmediatamente.

Según Bischoff, el proceso suele acarrear costosos cierres y procedimientos de limpieza. Por ello a varias plantas industriales les gustaría controlar la contaminación usando antibióticos.

Bischoff afirma que la penicilina y la virginiamicina, los antibióticos que más se emplean para librar los tanques de fermentación de las bacterias del ácido láctico, han provocado la selección de cepas resistentes y por ello ya no son tan potentes como antes.

Ha estudiado la eficacia de otro antibiótico llamado monensina. Nos cuenta que éste resulta activo contra las bacterias del ácido láctico y que incluso destruye las bacterias resistentes a la pen

icilina y a la virginiamicina. En el futuro, afirma, la monensina podría usarse para que la producción de etanol tuviera lugar sin riesgo de contaminación por las bacterias del ácido láctico, y sin pega de

ningún tipo.

El efecto de la sal y Helicobacter pylori

Puede que la bacteria Helicobacter pylori no sea la más conocida pero es una de las más prevalentes en la población humana.

Han Gancz, un investigador postdoctoral de la Universidad de las Fuerzas Armadas de Ciencias de la Salud, asegura que aproximadamente el 50% de los individuos de todo el mundo tiene esta bacteria en su interior. Sin embargo la tasa de enfermedad es muy baja: un uno por ciento, aunque este porcentaje, en términos absolutos, es un número enorme pues se refiere al uno por ciento de la población mundial.

Gancs afirma que este desafortunado uno por ciento tiene un alto riesgo de úlceras y de cáncer gástrico. Y que esto puede estar relacionado con el consumo de una dieta rica en sal.

Según él, se produce un efecto sinérgico. Si usted toma una dieta rica en sal, y al mismo tiempo está infectado por H. pylori, tiene mayor probabilidad de padecer cáncer gástrico.


En el laboratorio, Gancz y sus colegas observaron que en esta bacteria se activan ciertos genes cuando se encuentra expuesta a grandes cantidades de sal. Los investigadores creen que esos genes pueden ser responsables de las enfermedades del estómago. Y ésa puede ser una razón más para no tomar esa bolsa extragrande de patatas fritas.

El MRSA en la frontera

El Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, o MRSA, constituye una amenaza creciente en los Estados Unidos. El Director de la carrera de Farmacia en la Universidad de Texas en Austin, José Rivera, se preguntaba si el MRSA u otras enfermedades se intercambiaban a través de la frontera entre Estados Unidos y México.

Rivera nos cuenta que Staphylococcus aureus fue el que más le sorprendió en términos de la incidencia de la resistencia porque ésta era mucho más alta en El Paso, Texas, que en Juárez, México.

La tasa en El Paso era de un cuarenta y cuatro por ciento, frente a sólo el siete por ciento en Juárez. Ésos no eran los resultados que él esperaba puesto que creía que el fácil acceso a los antibióticos que existe en México haría que allí fueran mayores los porcentajes de resistencia. Pero ahora cree que la resistencia a los antibióticos puede ser menor en México porque los compuestos más potentes no se pueden adquirir con tanta facilidad como en los Estados Unidos. Rivera cree que este hallazgo preliminar ha despertado un gran interés pero que hay que investigar más para aclarar todas las cuestiones.

Subraya que se necesitan más datos epidemiológicos y del uso de los antibióticos para comprender el esquema total.

La bioaumentación del petróleo flotante

Salvaguardar la tierra de los derrames de petróleo mar adentro es una carrera contra reloj, similar a lo sucedido en el derrame Deepwater Horizon en el golfo de México. Una nueva herramienta, usando bacterias secuestradoras de hidrocarburos en combinación con compuestos químicos comunes, podría ayudar a que los equipos de limpieza consiguieran hacer un trabajo más rápido en los océanos, lagos y ríos.

Los derrames de petróleo tienen lugar casi semanalmente en las aguas abiertas de todo el mundo. Una moderna estrategia para empapar este desastre antropogénico es usar conjuntamente bacterias y compuestos químicos para dar dos golpes simultáneos que descompusieran el petróleo en elementos no perjudiciales.

David Elmendorf, profesor de la Universidad de Oklahoma, dice que la idea consiste en incluir juntos en una bolita biodegradable flotante un compuesto de fósforo y nitrógeno, del tipo usado en los fertilizantes del césped, y una bacteria degradadora de hidrocarburos.

El proceso, llamado bioaumentación, usa bolitas de nitrógeno-fósforo que actúan como revitalizante para las bacterias hambrientas de petróleo. Los microbios están en las bolitas. Cuando las bacterias se disuelven en el agua junto a los nutrientes químicos proliferan y transforman el petróleo crudo en dióxido de carbono, agua y biomasa celular inofensiva.

Funciona en el laboratorio. La siguiente etapa es probar la bioaumentación en la naturaleza.

Direct Download: MdlM71 (.mp3 | 6.5 megs | 7 min.)

La traducción al español ha sido una gentileza de la Sociedad Española de Microbiología, www.semicro.es.

 

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